El cuarto clandestino (cuento)
España 1940
Un comunista en su sótano se encontraba y su esposa lo guardaba. La Falange a veces visitaba y hacía registro en el pueblo que no tenía casi pan ni agua.
En el mercado las mujeres hacían cómo si nada. El comunista estaba muerto.
[Fernando n° 12061 del Partido Comunista]
Allí todos los días leyendo poesía. De la antigua a la moderna. Tenía una gran soledad, pues veía a su mujer y ya está.
Sus hijos en el exilio quizá en Reino Unido, Francia o la misma Unión Soviética.
Años pasaban y se volvía cada vez más loco, una existencia desesperada. Si salía lo mataban y si se quedaba, loco se volvía.
El temor de perder hasta la casa por esconder a su marido su mujer tenía y con pena lloraba de día. Un día sin él allí fuera, sin sus hijos. Un matrimonio destrozado por un golpe fascista.
Seguían los años y el marido era ya un hermitaño. Seguían los años y la familia se rompía en pedazos.
Cuando ya Franco murió poco a poco salió. Muchos años y sufrimiento. Sus hijos volvió a ver que de la Unión Soviética vinieron.
Su memoria no fue reparada pero con este texto la memoria de muchos y muchas es reclamada.
Sin más Fernandos hubo muchos y media vida fue perdida, hoy los honramos con este cuento.
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